Typee
Typee Cuando subí a bordo del "Dolly", por supuesto firmé el reglamento del barco, el cual me comprometía voluntaria y legalmente a servir en determinado cargo durante el viaje; y, consideraciones especiales aparte, estaba dispuesto a cumplir con el acuerdo. Pero como en todo contrato, si una de las partes incumple con las obligaciones del pacto, ¿no está la otra eximida virtualmente de su responsabilidad? ¿Quién se atreve a afirmar lo contrario?
Establecido este principio, entonces, permítame aplicarlo al caso en cuestión. En innumerables ocasiones no sólo las condiciones tácitas, sino las enunciadas en el reglamento fueron violadas por parte del barco en que serví. El régimen a bordo era tiránico; los enfermos fueron descuidados de forma inhumana; las provisiones repartidas parcamente en raciones escasas; y sus viajes fueron irracionalmente prolongados. El capitán fue el autor de estos abusos; era inútil pensar que los remediaría ni que cambiaría su conducta, la cual era en extremo arbitraria y violenta. Su rápida respuesta a todas las quejas y protestas era... el cabo de un espeque, administrado tan convincentemente como para silenciar a la parte aquejada.