Typee
Typee ¿A quién podíamos acudir en desagravio? Habíamos dejado la ley y la igualdad al otro lado del Cabo de Hornos; y por desgracia, con muy pocas excepciones, nuestra tripulación estaba compuesta por un grupo de mezquinos y miserables, divididos entre sí, y unidos sólo para resistir sin remilgos la implacable tiranía del capitán. Hubiera sido una locura que dos o tres del grupo, sin ayuda del resto, intentasen enfrentarse a este malvado tratamiento. Sólo habrían atraído sobre ellos la venganza particular de este "Señor del Tablón" y habrían sometido a sus compañeros a mayores dificultades.
Pero, después de todo, estas cosas podían soportarse si hubiéramos tenido la esperanza de ser separados rápidamente de ellas por el lógico término de nuestra servidumbre. ¡Pero qué triste futuro nos esperaba en este lugar! La longevidad de los viejos balleneros por el Cabo es proverbial, extendidos con frecuencia a un período de más de cuatro o cinco años.
Algunos jóvenes barbilampiños quienes, forzados por las influencias del capitán Marryat y los tiempos difíciles[15], embarcan en Nantucket para una excursión de placer por el Pacífico, y cuyas ansiosas madres les suministran botes de leche para la ocasión, a menudo regresan convertidos en respetables hombres maduros.