Typee
Typee Cuando recordé el gran valor que esta gente daba a aquellas cosas que les ofrecían a cambio de mi persona y que ahora rechazaban con tanta indignación, vi una nueva prueba de la fija determinación que siempre habían manifestado respecto a mí y, desesperado, y sin prever las consecuencias, reuní todas mis fuerzas y safándome de los que me sujetaban, me puse de pie y corrí hacia Karakoi.
El desesperado intento casi decide mi suerte allí mismo; pues varios de los nativos, temerosos de que me les escapara, lanzaron un grito simultáneo y haciendo retroceder a Karakoi, lo amenazaron con gestos furiosos y lo empujaron al agua. Asustado por su violencia, el pobre hombre, con el agua a la cintura, trató de apaciguarlos; pero al final, temeroso de que lo mataran, hizo ademanes a sus compañeros para que vinieran enseguida a recogerlo.