10.000 millas para encontrarte (Bali 2)
10.000 millas para encontrarte (Bali 2) Esa noche, sola en su habitación, tomó el teléfono. El último mensaje de Alex seguía allí, sin respuesta: “Respeto tu decisión de quedarte en Bali, pero si algún día decides enfrentar la verdad, aquí estaré.”
Dudó un instante antes de escribir: —Alex, dime qué sabes sobre mi familia.
El mensaje salió, y con él, un pedazo de la Nikki que había jurado no volver a abrir esa puerta. Afuera, el fuego del ritual se había apagado, pero dentro de ella comenzaba a arder una nueva llama: la del deseo de respuestas.
El mensaje de Alex no tardó en llegar. Una sola línea, cargada de implicaciones: “Hay cosas que debes saber, pero ninguna de ellas será fácil.”
Nikki no respondió de inmediato. Su corazón palpitaba con fuerza, como si anticipara el giro que estaba a punto de tomar su vida. Al amanecer, se encontró en la playa, mirando al horizonte mientras el sol teñía el agua de oro y escarlata. Los recuerdos de Alex eran como las olas, incesantes y poderosos. La primera vez que lo había visto, cómo su presencia había llenado el aire de electricidad... Y luego, sus palabras, siempre desafiando la comodidad de sus creencias.
