Culpa mía (Culpables 1)
Culpa mía (Culpables 1) Pero para Noah no era una oportunidad; era una imposición. La imagen de aquel chico que la recibió en la entrada de la mansión lo dejó claro: Nick, su nuevo hermanastro, parecía una sombra arrogante e inmune al resto del mundo. Su presencia era imponente, con una sonrisa apenas contenida y unos ojos que parecían analizarla con un toque de superioridad. Había algo en él, algo que le generaba una mezcla incómoda entre repulsión y curiosidad, una tensión eléctrica que la incomodaba.
—¿Eres Noah? —preguntó Nick sin mover un músculo, con la voz cargada de impaciencia y esa seguridad irritante. —¿Y tú debes ser Nick? —respondió ella, intentando no titubear.
Él la observó durante un segundo eterno, como si quisiera desmontarla con la mirada. Noah sintió su piel erizarse, pero mantuvo la compostura. Nick tenía el aire de alguien que sabía demasiado y no estaba dispuesto a compartirlo con nadie. Un perro negro, fiel a su lado, se limitaba a observarla también, con la cabeza ladeada, como si juzgara si podía confiar en ella.
—¿No sabes mi nombre? —soltó Noah, con el corazón retumbándole en el pecho y desafiándolo a propósito. —¿Debería? —respondió él, soltando una risa corta, desprovista de calidez.
