Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante »Pues esta casa que le acabo a V. de describir es la de don Melchor del Vallecillo, y este hombre el mismo don Melchor.
- ¡Dios mÃo! -exclamó mi interlocutor-, ¿será posible? El hijo de mi buen amigo, el joven criado en el seno de la virtud, ¿habrá degenerado hasta ese extremo?
- ¡Ay D. Plácido! que no es sino demasiado cierto. ¿Lo ve V., lo ve V.? no le aseguraba yo antes que hoy dÃa… -¿Y qué sirvieron los buenos ejemplos, la excelente educación? -¡Qué han de servir -me contestó don Plácido-, contra la influencia de la moda y treinta años de diferencia!…»
A este punto llegábamos de nuestra plática, cuando los gritos de los ligeros valencianos que pregonaban sus refrescos, y la animación de las calles nos hizo conocer que era pasada la hora de la siesta, y cogiéndonos afectuosamente las manos, nos separamos sin hablar más. (Agosto de 1832)