El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] »Dirá que soy cobarde, que por qué no confieso abiertamente mi relación con el doctor Savioli y lo dejo todo si tanto le amo: la riqueza, el honor, la honra, etc., pero —y gritó de tal modo que sus palabras resonaron en la galerÃa del coro— ¡no puedo! ¡Tengo a mi hija, a mi querida niña rubia! ¡No puedo entregar a mi hija! ¿Cree usted que mi marido me dejarÃa? ¡Tome, tome, maestro Pernath! —abrió en pleno desvarÃo un pañuelo lleno de cordones de perlas y piedras preciosas—, lléveselo a ese criminal, sé que es codicioso… que coja todo lo que poseo, pero que deje a mi niña. ¿No es verdad que se callará? ¡Pero por el amor de Dios diga algo, aunque sólo sea una palabra que pueda ayudarme!
Logré con gran esfuerzo tranquilizar algo su agitación y que se sentara en un banco. Le hablé como me inspiró el momento. Frases confusas e incoherentes.
Los pensamientos cruzaban mi mente hasta tal punto que casi no entendÃa lo que decÃan mis labios. Ideas de una Ãndole fantástica que se desmoronaban apenas habÃan nacido.
Con espÃritu ausente mi mirada quedó prendida de una estatua polÃcroma en un nicho de la pared. Yo hablaba y hablaba. Los rasgos de la estatua comenzaron a transformarse lentamente, el hábito se convirtió en un sobretodo raÃdo y de él surgió un rostro juvenil con mejillas demacradas y manchas de tÃsico.