El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Torcí en la callejuela que, negra y esquinada, desembocaba en la plaza. Una multitud estaba en silencio, muy junta, en la oscuridad, ante un cartel.
Un hombre había encendido una cerilla, y yo pude leer fragmentos de algunas frases. Con los sentidos obtusos mi conciencia captó un par de palabras:
Se busca
1.000 florines de recompensa
Señor mayor… vestido de negro…
… señas:
rostro carnoso y afeitado…
color de pelo: blanco…
Dirección de Policía… Despacho núm…
Apático, desinteresado, como un cadáver viviente, seguí mi camino por las casas oscuras.
Un puñado de estrellas diminutas brillaba en el cielo delgado y negro sobre los tejados.
Mis pensamientos regresaron pacíficos hacia la catedral, y el sosiego de mi alma fue aún más profundo y bienaventurado, pero entonces desde la plaza llegó a través del aire invernal, clara y cortante —como si estuviera junto a mi oído—, la voz del titiritero:
¿Dónde está el corazón de piedra roja?,
colgaba de una banda de seda,
y brillaba en el rojo resplandor del amanecer.