El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —Es verdad —dijo él cavilando cuando hube terminado—. ¡Asà que no me he equivocado! El tipo quiere saltar a la garganta de Savioli, eso está claro, pero al parecer aún no ha reunido suficiente material. ¿Por qué si no seguirÃa merodeando por aquÃ? Ayer pasaba yo, digamos «casualmente», por la calle Hahnpass —explicó él cuando advirtió mi gesto interrogativo—, y de repente se me ocurrió que Wassertrum ya paseaba desde hacÃa tiempo aparentemente despreocupado, ante el portal de abajo, pero luego, cuando se sintió inobservado, se introdujo rápidamente en la casa. Yo le seguà de inmediato e hice como si quisiera visitarle a usted, esto es, llamé a su puerta, y mientras tanto le sorprendà manipulando la puerta de hierro del suelo con una llave. Por supuesto que dejó de hacerlo por un instante cuando llegué y toqué como pretexto a su puerta. Por lo demás, al parecer usted no estaba en casa, pues no abrió nadie.
»Cuando pregunté con las debidas precauciones en la juderÃa, averigüé que alguien, que según las descripciones sólo podÃa ser el doctor Savioli, poseÃa aquà en secreto una casa de paso. Como el doctor Savioli está gravemente enfermo, me imaginé el resto.