El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Prokop, que no habÃa oÃdo el final, chasqueó con la lengua y dijo:
—¿De verdad? ¿Tan guapa se ha puesto Rosina? ¿Le ha robado ya un beso, Vrieslander?
La camarera se levantó bruscamente y abandonó indignada la habitación.
—¡Una sopa de pollo, eso es lo que necesita! ¡Ataques de virtud! ¡Bah! —gruñó Prokop enojado tras ella.
—Qué quiere, se ha ido en el momento menos oportuno. Y además habÃa terminado de bordar —apaciguó Zwakh.
El tabernero trajo más aguardiente y la conversación comenzó lentamente a adoptar un tono lujurioso. Demasiado lujurioso como para que no se me metiera en la sangre en el estado febril en que me encontraba.
Me resistÃ, pero cuanto más me refugiaba en mi interior, tanto más pensaba en Angelina y tanto más me zumbaban los oÃdos. Me despedà con bastante brusquedad.
La niebla se habÃa transparentado, me rociaba el rostro con finos alfileres de hielo, pero aún era tan espesa como para no poder leer los nombres de las calles y me aparté algo de mi camino a casa.
Me habÃa equivocado de calle y querÃa retroceder cuando oà que me llamaban:
—¡Señor Pernath! ¡Señor Pernath!