El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Puertas de hierro con cerrojos y pequeñas aberturas enrejadas, sobre las cuales ardÃa una llama de gas, jalonaban la pared en una sucesión ininterrumpida.
Un vigilante hercúleo, con aspecto de soldado —la primera cara honesta desde hacÃa horas—, abrió una de las puertas, me metió en una abertura oscura, en forma de armario, y pestilente, cerrando la puerta detrás de mÃ.
Me encontraba en plena oscuridad y me oriente tanteando.
Mi rodilla chocó con un cubo de latón.
Por fin di con un picaporte, el espacio era tan estrecho que apenas podÃa moverme, y me encontré… en una celda.
HabÃa dos catres de paja en cada muro.
El corredor entre ellos apenas serÃa de un paso de anchura.
Un metro cuadrado de ventana enrejada en la parte superior de la pared transversal dejaba pasar un débil resplandor del cielo nocturno.
Un calor insoportable, un aire que apestaba a ropa vieja, invadÃa la estancia.