El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —De todas maneras se lo agradezco a usted y a sus camaradas de todo corazón —dije, emocionado, y le estreché la mano—. Cuando hayan pasado para mà los malos tiempos, lo primero que haré será recompensárselo.
—No es necesario —rechazó Wenzel amigablemente—. Si nos invita a unas cervezas, lo aceptaremos agradecidos, pero nada más. Pan Charousek, que es el tesorero del Batallón, nos ha contado qué gran benefactor en secreto es usted. ¿He de decirle algo de su parte cuando vuelva a salir en un par de dÃas?
—SÃ, por favor —se me ocurrió enseguida—, dÃgale que vaya a casa de Hillel y que le diga que tengo mucho miedo por la salud de su hija Miriam. Que el señor Hillel no la pierda de vista. ¿Se acordará del nombre? ¡Hillel!
—¿Hirel?
—No, Hillel.
—¿Hirrael?
—No, Hi-llel.
Wenzel casi se rompió la lengua al intentar pronunciar un nombre imposible para un checo, pero al final lo logró aunque fuera con salvajes muecas.
—Y aún una cosa más, que le pido encarecidamente a Charousek que se haga cargo, en la medida en que esté en su poder, de la noble dama, él ya sabrá a quién me refiero.