El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —¿Se refiere tal vez a la fulanita noble que tenÃa un lÃo con el Niemetz… el doctor Savioli? No, ésa se ha divorciado y se ha ido con el niño y el doctor Savioli.
—¿Lo sabe con seguridad?
Sentà cómo temblaba mi voz. Por mucho que me alegrara por Angelina, se me contrajo el corazón.
Cuántas preocupaciones habÃa tenido por ella y ahora… me habÃa olvidado.
Tal vez pensara que yo era en verdad un asesino.
Un sabor amargo se me subió a la garganta.
El tipo aquel pareció adivinar con la sensibilidad que es propia, extrañamente, de personas desamparadas en todas las cosas que giran en torno al amor, cómo me sentÃa y apartó la mirada con timidez sin responder.
—¿Sabe quizá cómo está la hija del señor Hillel, la señorita Miriam? ¿La conoce? —pregunté con el corazón oprimido.
—¿Miriam? ¿Miriam? —Wenzel reflexionó arrugando el entrecejo—. ¿Miriam? ¿No va a menudo por la noche a Loisitschek?
Tuve que sonreÃr.
—No, seguro que no.
—Entonces no la conozco —dijo Wenzel con sequedad.
Callamos durante un rato.
Tal vez habÃa algo sobre ella en la carta.