El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —Que a Wassertrum se lo ha llevado el diablo lo sabrá ya, ¿no? —comenzó de repente Wenzel.
Di un respingo de espanto.
—¿No? —y Wenzel se llevó el dedo a la garganta—. ¡Muerto, muerto! Se lo digo, fue horrible. Tuvieron que romper la puerta, pues hacÃa varios dÃas que no se dejaba ver, y yo, naturalmente, fui el primero en entrar, ¡cómo no! Y allà estaba sentado, Wassertrum, en un sillón sucio, el pecho lleno de sangre y los ojos como de cristal… ¿Sabe? Yo soy un tipo duro, pero en ese momento todo me dio vueltas, creà que me iba a desmayar. Tuve que decirme, Wenzel, no te pongas nervioso, sólo es un judÃo muerto. TenÃa una lima clavada en la garganta y en la tienda todo estaba revuelto. Un asesinato con robo, naturalmente.
¡La lima! ¡La lima! Sentà cómo se me cortaba la respiración por el espanto. ¡La lima! ¡Asà que al final habÃa encontrado su camino!
—También sé quién fue —siguió Wenzel tras una pausa a media voz—, ningún otro que Loisa, el picado de viruela. Descubrà su navaja en el suelo de la tienda y me la guarde para que la policÃa no tuviera ninguna pista.
»Entró en la tienda por un corredor subterráneo… —interrumpió de repente sus palabras y escuchó un par de segundos con atención, luego se arrojó en el jergón y comenzó a roncar terriblemente.