El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Con el rostro hacia la pared, viejo como un Matusalén, con una caja de música tan pequeña como una cajetilla de cigarrillos en sus temblorosas manos esqueléticas, se sienta completamente encogido… el ciego anciano Nephtali Schaffranck en una esquina y da vueltas a la diminuta manivela.
Me acerco a él.
Canta confuso y como con un murmullo:
La señora Pick,
la señora Hock,
y estrellas rojas y azules,
y charlan continuamente,
de candeleros, y de limpiar.
—¿Sabe cómo se llama el anciano? —pregunté a un camarero cercano.
—No, señor, nadie sabe quién es ni cómo se llama. Está solo en el mundo. ¡Tiene cien años de edad! Todas las noches recibe de nosotros un café gratis.
Me inclino sobre el anciano. Le grito una palabra en el oído:
—¡Schaffranck!
Parece atravesarle como un rayo. Murmura algo, se acaricia la frente.
—¿Me entiende, señor Schaffranck?
Asiente.