El rostro verde
El rostro verde —Ya sé por qué te rÃes, bribón —continuó Pfeill, irritado—. Piensas en esos malditos cuatro cuartos que le mandé al zapatero, por equivocación, claro está. El espÃritu tiene buenas intenciones, pero la carne es débil… Vaya falta de tacto, reprocharme mis debilidades. Toda la noche he tenido remordimientos por mi falta de carácter. Si el viejo se vuelve loco, la culpa será mÃa.
—Ya que mencionas el asunto —dijo Hauberrisser— no deberÃas haberle dado tanto de una vez, sino…