Historia de un pepe
Historia de un pepe Era imposible que hubiese pasado inadvertida para el joven cadete la admiración que había excitado, y que un sentimiento de orgullo y vanidad no se hiciera lugar en su corazón al través de su natural modestia. Para apreciar en lo que realmente vale eso que llamamos fama, se necesita cierto grado de filosofía que da solamente la edad y la experiencia, y que no puede razonablemente exigirse de un mozo de 18 años. ¿Por qué ocultarlo? Gabriel estaba satisfecho de sí mismo, y había crecido unos cuantos codos en su propia estimación en el corto espacio de una tarde.