Historia de un pepe
Historia de un pepe Cualquiera persona algo más perspicaz que el maestro de armas, habrÃa echado de ver la frialdad con que lo recibÃa Gabriel y el poco interés con que escuchaba lo que referÃa el capitán acerca de la inquietud y la aflicción de RosalÃa. Una que otra palabra cortés con que el joven contestaba, era transmitida al momento a la muchacha; pero de tal manera transformada y acompañada con tal expresión de ternura (de la cosecha del bueno del capitán), que la pobre joven debÃa creer y creyó efectivamente, que el amor de su novio crecÃa a cada instante.