Historia de un pepe
Historia de un pepe Cuando el teniente estaba ya casi restablecido y se preparaba a continuar en sus ocupaciones ordinarias, ocurrió un incidente que fue a precipitar el completo descalabro de aquellos amores tan mal parados ya. Sucedió que un día se presentó en casa del capitán Matamoros el abogado bizco y pelirrojo don Diego de Arochena, con pretexto de solicitar de don Feliciano ciertos datos que debían servirle para la defensa de un reo a quien acusaban de ser uno de los afiliados de la cuadrilla de Pie de lana, y añadían que había sido de los que atacaron al capitán. Como a éste no le convenía decir cómo había pasado en realidad el lance y que no era más que un solo hombre el que lo había atacado y vencido, contestó a don Diego de una manera vaga, y sin negar ni admitir que se había batido con la cuadrilla entera de los bandidos. Prestó Arochena mucha atención a la relación del capitán y dijo que aquellos datos eran importantísimos para la defensa de su cliente. Al despedirse, pidió permiso al capitán para volver y oír sus explicaciones sobre ciertos puntos que no le parecían bastante claros; y como es de suponerse, le fue concedido con la mejor voluntad.
A la segunda visita don Diego, pidiendo mil perdones al capitán por la confianza que se tomaba, le presentó una botella de un riquísimo ron de Jamaica que había recibido y que deseaba, dijo, apurar en compañía de un amigo.