Historia de un pepe
Historia de un pepe Diciendo asÃ, el viejo marino, que habÃa comprendido que su interlocutor no era lo que él imaginaba, le señaló la única silla que habÃa en el despacho y que no solÃan ocupar más que personajes de grande importancia, y él tomó otra que estaba junto a la mesa.
—En primer lugar —dijo—, explÃqueme usted breve y categóricamente, cuál es el servicio importante que se propone hacer al rey, si se le elige alcalde.
—Limpiar la ciudad en seis meses —respondió Arochena—, de la cuadrilla de ladrones y asesinos que la infesta y entregar a su cabecilla, el llamado Pie de lana.
Bustamante movió la cabeza como en señal de aprobación. Don Diego continuó:
—Procurar averiguar lo que haya de cierto acerca de los emisarios franceses, de que habla la circular de vuestra excelencia a los jefes de provincia y a los ayuntamientos del reino, del 12 de noviembre último; y si existen tales emisarios, aprehenderlos y entregarlos a la justicia.
—Bien —dijo el presidente—; el servicio a su majestad serÃa importante sin duda; pero yo, antes de decidirme a apoyar la pretensión de usted, contrariando todas las reglas, necesito saber con qué medios cuenta para llevar a cabo lo que tantos otros no han podido lograr hasta ahora.