Historia de un pepe

Historia de un pepe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Yo no supe más —continuó doña Dorotea—. Temiendo la cólera de don Andrés y que quizá quisiera culparme por lo sucedido, aunque sin razón, preferí marcharme y sin decir nada a nadie, me fui a San Salvador, sin más que lo encapillado. Allí me casé; pero ¡ah! ¡los hombres señor don Jerónimo, siempre han de ser hombres! No lo digo por usted, que creo será una excepción de la regla. Mi marido cuando me vio un poco entrada en años y que había desaparecido un corto haber que con mi trabajo pude adquirir allá, desapareció de la noche a la mañana, dejándome abandonada y sin recursos. En el conflicto en que me hallaba, dispuse venir a esta ciudad, y vendiendo unas pocas prendas que conservé, he podido hacer el viaje y vengo a ver a usted, que me dicen es el síndico del concurso de la casa de Agüero y Urdaneche. Habiendo salido con tanta precipitación, como dejo dicho, no pude cobrar algunas mesadas que se me debían; y hoy, destituida de todo recurso me veo en el caso de reclamarlas. Crea usted, señor don Jerónimo, que nunca hubiera yo dado este paso, pues no desempeñaba el cargo por interés, sino por amor a la familia; pero usted sabe que la necesidad tiene cara de hereje y…





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker