Historia de un pepe

Historia de un pepe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—De todos modos —dijo—, me conviene tener a la vista a mi pariente. Montejo lo ha reconocido públicamente como hijo suyo, y lo es también de mi tía, la hija de Urdaneche. ¿Quién sabe lo que estas circunstancias pueden dar de sí?

Desde aquel momento don Jerónimo formó la resolución de ofrecer a Gabriel un empleo en su escritorio, considerando que destituido enteramente de recursos, como quedaba, no dejaría de aceptarlo. Hemos visto que el licenciado no se equivocó en sus cálculos, y que Gabriel recibió como un favor lo que no era sino efecto de una mira interesada.

Rosales registró los libros de Urdaneche y encontró que no se debía a la que fue aya de doña Catalina más que el mes corriente cuando se marchó de la casa. Pudo haber rechazado de un modo terminante la injusta reclamación de la vieja; pero le pareció que quizá podría servirle alguna vez y se propuso entretenerla con promesas. El sucesor de Arochena era hombre que veía muy lejos y no descuidaba nada de lo que pudiera serle de alguna utilidad, aunque fuese después de cincuenta años.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker