Historia de un pepe
Historia de un pepe 
La captura y sus consecuencias
Para cumplir la oferta hecha a Cristóbal de Oñate, doña Dorotea Bardales discurrió hacer por las noches el ejercicio del vía crucis en los corredores de la casa, y en falta de estaciones, se arrodillaba delante de las puertas de los cuartos. Cuando llegó a la del que ocupaba el huésped, pegó la cara a la madera y espió por las rendijas de las tablas. Un hombre, que parecía de alguna edad, estaba escribiendo en una mesa, pero volvía las espaldas a la puerta, y con esto no pudo la honradísima dueña verle la cara.
