La hija del Adelantado
La hija del Adelantado El médico, siguió su marcha, profundamente abatido; se encerró en su casa y permaneció dos o tres horas entregado a sus cavilaciones. No acertaba a comprender cómo se hallaba en Guatemala y en el Palacio del Gobernador, aquella misma doña Juana a quien él había conocido en Baeza, seis años antes y de quien no volvió a oír hablar jamás después de su salida de España.
Él ignoraba, por supuesto, que la joven había obtenido una colocación en la corte, como dama de la Reina; y que muertos sus padres, y habiendo conocido íntimamente a doña Beatriz y doña Leonor, resolvió, por instancias de estas, venir a Guatemala.