La hija del Adelantado
La hija del Adelantado —Amiga mÃa, os he iniciado en el grave secreto de los importantes acontecimientos que van a tener lugar desde esta misma noche. Ahora, réstame pediros un favor y es el objeto principal con que os he dado cita para esta conversación.
—Decid, Don Juan, contestó la viuda; sabéis que podéis contar con mi amistad.
—Gracias, Agustina. Lo sé, y en esa confianza os entrego esta llave, que encierra mis papeles de familia y otros documentos importantes. Si, lo que no espero, fracasa nuestro proyecto y me veo obligado a huir, acudiréis a mi casa, abriréis mi papelera y tomaréis un paquete atado con una cinta verde. Es una memoria en que están consignadas mis observaciones sobre el filtro que tiene la virtud de inspirar el amor. Allà está explicada la manera de administrarlo y por qué no produjo sus efectos naturales en don Pedro de Portocarrero. Tomaréis esos papeles y la redoma, que encontraréis allà también y contiene el precioso licor; haced de uno y otro el uso que más os plazca. Encontraréis otro paquete atado con un cordón azul, cerrado y sellado: contiene mis papeles de familia; suplÃcoos que si muero, lo arrojéis al fuego sin abrirlo.
Diciendo esto, Peraza, no poco conmovido, se levantó y se despedÃa ya de Agustina; pero esta lo detuvo, y le dijo: