La hija del Adelantado
La hija del Adelantado —¿Qué tiene que hacer?, replicó la vieja, picada en lo más vivo de que Rodríguez pusiese en duda al que poseyese secretos de importancia. ¿Qué tiene que hacer, decís? Tiene que hacer y mucho, cuando esa alhaja era una prenda dada por doña Leonor a don Pedro, y cuando ella aparecía después en manos de mi señora, que la presentó a la hija del Gobernador, como una prueba de la infidelidad de su amante. Ved, pues, si tiene que hacer y si yo estoy tan ajena como decís de lo que pasa entre las personas de calidad.
Rodríguez movió la cabeza a uno y otro lado dudando de la exactitud de lo que la vieja le refería y luego le dijo:
—Todo eso podrá o no ser verdad, pero se me hace duro de tragar, perdonadme os lo diga, que vos podáis estar tan bien informada como lo suponéis de lo que no ha pasado en vuestra presencia y que probablemente no ha tenido testigo alguno.