La hija del Adelantado
La hija del Adelantado —Dime inmediatamente lo que hay, interrumpió doña Leonor, quiero y debo saberlo todo.
—Pues ya que lo ordenáis, contestó Melchora, os diré que los jueces del torneo han pronunciado su sentencia respecto al incidente ocurrido ayer entre don Pedro y el Veedor Ronquillo…
—¿Y bien?
—Han condenado al señor de Portocarrero a dar satisfacción pública a don Gonzalo.
La orgullosa joven dio un grito de indignación, y saliendo de su cuarto precipitadamente, se lanzó al gabinete del Gobernador. Un momento antes habÃa entrado en el despacho el Secretario Robledo.
—Señor, dijo la joven dirigiéndose a su padre, mi camarera acaba de decirme que los jueces del campo han decidido la cuestión suscitada con motivo del incidente ocurrido ayer en el torneo entre don Pedro de Portocarrero y el Veedor Gonzalo Ronquillo. ¿Sabéis cuál ha sido esta decisión?
—SÃ, hija mÃa, contestó don Pedro, que se levantó para recibir a doña Leonor, a quien abrazó afectuosamente. SÃ, con profunda pena he sabido que los jueces condenan a Portocarrero.
—¿Y permitiréis que se ejecute esa sentencia?, preguntó doña Leonor, en cuyas mejillas habÃa sustituido el rojo encendido a la palidez habitual. ¿Se humillará el primero de vuestros capitanes ante un…?