La hija del Adelantado
La hija del Adelantado Veamos lo que pasaba entretanto, en la cámara de la señora Adelantada, donde estaban empeñados en conversación doña Beatriz y el Licenciado de la Cueva. Referiremos fielmente el diálogo de los dos hermanos:
—¿Y creéis que se ejecutará esa decisión? —preguntaba doña Beatriz—, y que eso facilitará en alguna manera la realización de nuestros proyectos
—En cuanto a la ejecución, hermana mÃa, contestó don Francisco, no hay en ello la menor duda. Todo está dispuesto para que tenga lugar pasado mañana la reunión de la nobleza en las Casas consistoriales; hemos procurado que el acto tenga grande aparato, a fin de que la humillación del orgulloso Portocarrero sea aún más completa.
—¿Y no teméis que él se niegue a dar la satisfacción?
—No. Con magnanimidad, aparente sin duda, se ha sometido a la sentencia y ofrece dar la satisfacción, confesando haberse conducido como mal caballero. En cuanto a la influencia que ese incidente deba ejercer en el ánimo de doña Leonor, espero será grande. Es altiva y pundonorosa hasta el extremo, y Portocarrero perderá mucho en su estimación. Por lo demás, pienso que la inclinación que le profesa, no debe ser aún muy profunda, y que vuestro influjo y el respeto de su padre acabarán de decidirla.