La hija del Adelantado
La hija del Adelantado —Don Francisco, replicó doña Beatriz, no contéis demasiado con lo que el Adelantado y yo podamos hacer. Leonor se ha mostrado hasta hoy rebelde a nuestros consejos, aunque siempre respetuosa. Ella nos habÃa ocultado constantemente ese secreto, que una casualidad ha venido a revelarnos, e insiste en volver a Castilla, para tomar el velo. Es necesario valerse de otros medios.
—Varios he tentado, dijo don Francisco. Melchora Suárez, a quien maneja Robledo, trabaja activamente en el ánimo de su señora; pero hasta hoy nada ha obtenido. Esperemos a ver el resultado de la escena de pasado mañana.
—No os fiéis mucho de eso, dijo doña Beatriz. Leonor es caprichosa y rara; y no será extraño que en vez de considerar deprimido a Portocarrero, aumente su afecto una persecución que ella cree injusta. Es necesario buscar otro arbitrio para destruir esa inclinación.
—Hablaré de esto a Robledo. La imaginación de ese hombre es fecunda para esa clase de expedientes. Todo el secreto estriba en excitarla a fuerza de oro. Voy a aguardar que concluya el despacho y conferenciaré con él.