Areopagitica
Areopagitica Hay con todo tres exigencias principales, sin las que toda alabanza vale tan sólo por galanteo y adulación: primero que no se alabe más que lo sólidamente merecedor de encomio; segundo que se aduzcan sumas probabilidades de que tales dones asistan real y manifiestamente a las personas a quienes se atribuyen; y finalmente que quien alaba, declarando su efectiva persuasión en lo que del tal escribe, pueda demostrar que no dice lisonja. Obedecà hasta ahora a la penúltima, rescatando este empleo de quien saliera a menoscabar vuestros méritos con elogio trivial cuanto maligno; la última, relativa principalmente a mi propia absolución, esto es, privarme de adular a quienes ensalzara, habÃa sido oportunamente reservada para que le hiciera el acatamiento de ahora.