El paraíso perdido
El paraíso perdido No a mí? De este modo, como era recto,
Tal se les creó y no pueden con justicia incriminar
A su Hacedor, su hechura, o su destino,
Cual si su albedrío la predestinación
Les revocase, implantada por Decreto irrefutable
O Presciencia magna: ellos mismos decretaron
Su revuelta, no yo. Si yo la anticipé,
La Presciencia no influyó en su falta,
Que tan cierta se probara sin anticiparla yo.
Sin el mínimo impulso, pues, o sombra de hado,
Sin yo predecirlo de manera inamovible,
Ellos pecan, para sí en todo los autores
De qué juzgan y qué escogen; pues así
Los hice libres y libres deben mantenerse
Hasta que ellos mismos se esclavicen:
O tendría que cambiar su natural y revocar el estatuto
Alto, eterno, inalterable, que ordena
Para ellos libertad: ellos ordenaron su caída[148].
La primera especie por su propia sugestión cayó,
Por sí tentados, pervertidos: mas el hombre cae inducido
Por los otros: que el hombre tenga Gracia pues,
Ninguna el resto: en Justicia y en Merced,