El paraíso perdido
El paraíso perdido Por su propia sinrazón? ¡Ay! Lejos de ti,
Lejos de ti, Padre, que eres juez
De todo lo creado y juzgas rectamente sólo.
¿O habrá de conseguir el Adversario así
Su fin y malograr el tuyo, su malicia
Deleitar y tu bondad hacer inútil?
¿U orgulloso retornar con su venganza satisfecha,
Si bien a su prisión, llevándose consigo
A los Infiernos la estirpe humana entera,
Corrompida por él? ¿O es que tú mismo
Tu creación abolirás y desharás por él
Lo que por gloria tuya hicieras?
De tal modo tu bondad y tu grandeza
Serían impugnadas e injuriadas sin defensa».
A lo que el gran Creador así responde:
«Oh Hijo en quien mi alma se deleita sobre todo,
Hijo de mi seno, Hijo que eres, sólo tú,
Mi verbo, mi sabiduría, mi poder causante,
Voz has dado a todo lo que pienso, todo
Como mi designio eterno ha decretado:
El hombre no se perderá completo, quien quiera vivirá,
No por quererlo él, sino por Gracia en mí
Otorgada libremente; otra vez reviviré