El paraíso perdido
El paraíso perdido Bajo su poder siniestro no por mucho
Yaceré vencido: tú me has dado posesión
De vida en mí por siempre, por ti yo vivo,
Aunque Muerte me someta ahora y sea suyo
Todo lo que pueda en mí morir; pagada ya la deuda,
No me dejarás en el sepulcro detestable,
Presa suya, ni que mi alma inmaculada
More para siempre en corrupción;
Sino que me alzaré triunfante, sojuzgando
A mi vencedor y despojándolo de su despojo;
Recibirá la Muerte entonces su mortal herida
Y caerá sin gloria, desarmada del mortal rejón.
Yo a través del aire vasto en triunfo alto
Al Infierno llevaré cautivo pese al Tártaro,
Y exhibiré sujetos los poderes tenebrosos.
Tú, contento, desde el Cielo mirarás y sonreirás,
Mientras yo por ti elevado a todo antagonista arruino:
Muerte, la postrera; su Carcasa cierra el Hoyo.
Luego, con la multitud de redimidos
Entraré en el Cielo tras ausencia larga y tornaré,
Oh Padre, a ver tu rostro, donde ni una nube
Airada quedará, sino paz, paz segura