El paraíso perdido
El paraíso perdido Tú, en compañía de tus Santos luego, juzgarás
A hombres y Ángeles malignos: inculpados, caerán
Bajo sentencia tuya, y el Infierno ya completo
Para siempre quedará cerrado. Mientras,
Arderá el mundo, y de sus cenizas surgirán
Nuevos Cielo y Tierra donde vivirán los justos
Y, tras todas sus tribulaciones largas,
Días verán de oro, fértiles de eventos áureos,
Con Amor y Dicha victoriosos, y Verdad sublime.
Tú tu Cetro regio entonces depondrás:
De Cetro regio no habrá ya necesidad,
Dios será el Todo en Todos. Mas vosotros, Dioses todos,
Adoradlo, porque muere por lograrlo todo;
Adorad al Hijo y honradlo como a mí».
Apenas el Omnipotente terminara,
La entera multitud de Ángeles con un clamor
Inmenso cual de números sin número[149], y dulce
Como si de voces santas, expresando gozo,
Resonó en los Cielos y hosannas poderosas
Las regiones eternales inundaron: reverentes,
Ante cada Trono se prosternan