El paraíso perdido
El paraíso perdido En los montes donde pastan, vuela hacia las fuentes
Del Hidaspes[155] o del Ganges, ríos de la India,
Mas se posa de camino allá en los páramos
De Sericana[156], donde el chino a vela y viento
Su carreta lleva, hecha de bambú ligero:
Así, en tan ventoso mar de tierra, el Demonio
Iba y tornaba, solitario, ávido de presa:
Solitario, pues criatura en este sitio,
Exangüe o viva, no podía hallarse,
No todavía, si bien más tarde de la Tierra
Hasta aquí arriba, como aéreos vahos,
Volaría toda cosa efímera y vana, cuando el pecado
Inculcase vanidad en las labores de los hombres:
Toda cosa vana y todo el que en vana cosa
Funda caras esperanzas ya de gloria o de perpetua fama,
O de dicha en ésta o la otra vida;
Todo el que tiene recompensa en este mundo,
La tenaz superstición y el ciego celo,
O quien busca sólo la humana aclamación,
Aquí encuentra fruto y premio, vacuos cual sus actos.
Toda obra inconclusa de Natura,
Abortiva, o monstruosa, o de híbrida rareza,