El paraíso perdido
El paraíso perdido Dividido Imperio tengo con el Rey del Cielo
Y por ti acaso más de la mitad gobierne:
Pronto el hombre y este nuevo mundo lo sabrán».
Así mientras hablaba le enturbiaba el rostro la pasión
Mudándosela tres veces con palor de envidia, ira
Y desconsuelo, que le ajaba la prestada faz[179]
Y denunciaba su falsía, si ojo había que observase.
Porque mentes celestiales de desmanes tan abyectos
Se hallan libres siempre; y percatándose enseguida,
Toda turbación sumió en externa calma,
Artífice del fraude, y fue el primero
En practicar falacia de apariencia santa,
Ocultando su maldad profunda, en venganza inscrita.
Mas no bastante practicara todavía que engañase
A Uriel, ya percatado, cuyos ojos lo siguieran
Senda abajo y en el monte asirio[180]
Lo veían deformado, más allá de lo posible
Para Espíritu dichoso: sus brutales gestos