El paraíso perdido
El paraíso perdido Percibió y su loco temple, solitario cual creía,
Sin que nadie lo mirase, inadvertido.
Así prosigue y al linde llega
Del Edén, en que el gozoso Paraíso,
Ya más próximo, corona con su verde coto,
Como con rural mogote, la campestre cima
De una pina algaba, cuyos flancos muy tupidos
De profuso matorral, boscoso y bravo
Vedaban el acceso; y crecía aún más arriba
Una altura insuperable de la sombra más soberbia,
Cedro, pino, abeto y ramosas palmas,
Silvana escena, y ascendiendo sus niveles
Sombra a sombra, un teatro alzaban nemoroso
De grandiosa vista. Pero más arriba incluso de sus cimas
Emergía el muro verdecido de este Paraíso
Que a nuestro padre colectivo daba perspectiva vasta
De su Imperio abajo, todo alrededor.
Y más alta que este muro una hilera circular
De grandes árboles con los frutos más hermosos:
Fruto y flor de tinte áureo al tiempo
Aparecían, con colores gayos, irisados,
Donde el Sol sus rayos imprimía más contento