El paraíso perdido
El paraíso perdido Quién era, dónde estaba, cómo vine, y de dónde.
No muy lejos del lugar sonido murmurante
Emergía de una cueva y aguas se expandían
En líquida planicie, allí quedando quietas,
Puras como el amplio cielo; fui allí
Con inexperta mente y me incliné
En la verde orilla por mirar el claro,
Terso lago, que a mí me parecía aun otro cielo.
Al doblarme para contemplar, opuesta,
Una forma dentro del acuático fulgor surgió
Doblándose para mirarme, me retraje,
Se retrajo; complacida sin embargo, pronto retorné;
Complacida retornó tan pronto, con miradas paralelas
De amor y simpatía; ahí fijara yo mis ojos
Hasta ahora, suspirando con deseo vano,
Si una voz no hubiese dicho: “Lo que ves,
Lo que ves ahí, criatura hermosa, es tú misma
Y contigo viene y va; mas sígueme
Que he de llevarte donde no una sombra espera
Tu llegar y tierno abrazo: ése
Cuya imagen eres tú, de él disfrutarás
Inseparablemente tuyo, a él le has de dar