El paraíso perdido
El paraíso perdido Por la ignorancia, es ése su feliz estado,
La prueba de obediencia y de su fe?
¡Oh, hermoso fundamento en que erigir
Su ruina! Excitaré sus mentes
Con mayor deseo de saber y rechazar
Celosos mandamientos, inventados con el fin
De rebajar a quienes ciencia haría
Semejantes a los Dioses; aspirando a serlo,
Prueban, mueren: ¿cabe cosa más segura?
Pero antes con estricta busca recorreré
El Jardín, sin que una esquina quede investigada;
Quizá un azar me lleve a tropezarme
Con algún errante Espíritu celeste, junto a fuente
O alejado en la espesura, y de él extraiga
Lo que pueda aún saberse. Vivid mientras podáis,
Pareja venturosa todavía; gozad hasta que vuelva,
Placeres cortos, ya que largos males seguirán».
Diciendo esto, su soberbio paso con desdén tornó,
Mas con astuta discreción, y comenzó
Por bosque, yermo, monte y valle su andadura.