El paraíso perdido
El paraíso perdido Impoluto, pues los santos, patriarcas lo emplearon.
Aquí el Amor sus áureas flechas usa, prende aquí
Su lámpara constante y sus alas púrpuras agita,
Reina aquí y disfruta; no con la sonrisa mercenaria
De rameras, su desdicha, desagrado, desamor,
Casual fruición; no en el amor cortés,
En danzas mixtas, carnavales, bailes a la medianoche,
Serenatas que el amante canta en agonía
A su beldad altiva, que mejor dejara desdeñoso.
Arrullándolos el ruiseñor durmieron abrazados:
Sus desnudos miembros el florido techo
Los cubrió de rosas, que repuso el alba. Descansad pues,
Par bendito y cuánto más feliz, si no buscáis
Mayor felicidad, sabiendo no saber más.
Ya la noche había medido con el cono de su sombra
Media vuelta arriba de este domo sublunar[201]
Y de su ebúrnea Puerta a la hora acostumbrada
Los armados Querubines sus nocturnas rondas
Empezaban en despliegue de guerrera formación,
Cuando Gabriel a su segundo así le dijo: