El paraíso perdido
El paraíso perdido «Uzziel[202], de éstos toma la mitad y el sur orilla
Con severa vigilancia; éstos otros costearán el norte:
Al oeste confluimos». Como lenguas se dividen
De una llama: la mitad a escudo vira, a lanza la mitad[203].
De éstos a dos Ángeles Gabriel llamó, sutiles, fuertes,
Que a su lado estaban, ordenándoles:
«Ithuriel[204], Zefón, con ala pronta
Y sin dejar esquina, registrad el parque,
Sobre todo donde habitan las hermosas criaturas,
Ya dormidas, puede ahora, sin pensar en daño.
Esta tarde al declinar el Sol llegó
Quien dijo que un Espíritu infernal venía
En esta dirección (insólita noticia) huido
De la cárcel del Abismo, en misión sin duda vil:
Prendedlo, pues, allí donde lo halléis y aquí portadlo».
Dicho esto, al frente parte de sus huestes fúlgidas,
Cegando a la Luna; mas aquéllos recto fueron al refugio,
Rastreando a quien buscaban: lo hallaron