El paraíso perdido
El paraíso perdido Satanás, fugado del Infierno por la Sima oscura,
Ha creado en el Edén y cómo ha perturbado
Esta noche al par humano, cómo busca en ellos
Arruinar de golpe a la entera humanidad.
Ve pues y, como amigo con amigo, charla con Adán
Parte de este día, allá en la fronda o sombra
En que lo encuentres, guarecido al mediodía,
Refrescándose de su trabajo con regalo
O con reposo; y habla cosas tales
Que su estado afortunado le sugieran:
La fortuna que es bien libre de querer,
Dejada a su libre voluntad; su voluntad que, libre[212],
Es mudable; y por ello adviértele que es fácil
Extraviarse confiado: háblale también
De su peligro, de quién viene, qué enemigo
Caído de los Cielos hace poco, trama ahora
La caída para otros del estado venturoso:
¿Por violencia?, no, pues ésta encontraría oposición:
Por engaño y con mentiras; dale todo a conocer,
Que pecando luego voluntario no simule
Desconcierto, alegando desaviso.»
Así habló el Eterno Padre y satisfizo
La justicia toda. No se demoró el alado Santo