El paraíso perdido

El paraíso perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Que le altere la mejilla. A quien el Ángel «¡Salve!»

Dice, el saludo santo que más tarde

A María, la segunda Eva, honraría.

«Salve, Madre de la Humanidad, de fértil seno

Que este mundo colmará de hijos más cuantiosos

Que estos frutos tan variados ofrecidos a tu mesa

Por los árboles de Dios.» Herboso lomo era

Pues la mesa, con musgoso asiento alrededor,

Y en su amplia superficie, de extremo a extremo,

El otoño se apilaba, aunque otoño y primavera aquí

Andaban de la mano. Charlan ellos por un rato,

Sin temer comida fría; cuando al cabo así comienza

Nuestro autor: «Viajero empíreo, prueba si te place

De estos dones que el Nutricio Padre —de quien

Todo bien perfecto torrencial desciende—,

Por comida y por deleite, a la tierra

Incita a dar; insípido alimento, acaso,

Para seres numinosos: sólo esto sé,

Que un Padre Celestial a todos da».

A lo que el Ángel: «Y por ello lo que da

(Cantemos siempre su alabanza), para el hombre,

Espiritual en parte, puede que lo encuentren


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker