El paraíso perdido
El paraíso perdido Hasta que al espíritu el cuerpo llega, en justa
Proporción a cada tipo. Así de la raíz
El verde tallo brota más ligero, de éste hojas
Más aéreas y, por fin, la flor brillante y consumada
Aromáticos espíritus exhala: y las flores y sus frutos,
Hechos alimento, sublimados en escala gradual,
Aspiran a espíritus vitales, animales,
Luego intelectivos, dando vida y sensación,
Y fantasía, entendimiento, del que el ánima
Recibe la razón, que discursiva o intuitiva,
Es el ser del alma; el discurso con frecuencia
Es vuestro; nuestra sobre todo la intuición,
Distintas sólo en grado, en especie iguales.
No te asombre pues que lo que Dios ve bueno para ti
No rehúse yo, sino al igual que tú lo haga
Mi substancia; tiempo llegará en que los hombres
Con los Ángeles comulguen y hallen esto
Dieta no indebida, ni pitanza muy menuda:
Y de tales nutrimentos corporales, puede,
Vuestros cuerpos se hagan al final entero espíritu,
Mejores con el tiempo y la ascensión
Etérea, cual nosotros, eligiendo a voluntad