El paraíso perdido
El paraíso perdido Del celeste Omnipotente? Tú a mí tus pensamientos
Me contabas, yo contigo los míos compartía:
Ambos éramos, despiertos, uno; ¿cómo puede ya
Tu sueño disentir? Pues nuevas leyes ves impuestas;
A nuevas leyes de quien reina, nuevas mentes
En nosotros, que servimos, nuevos planes y debate
Del dudoso porvenir: más, en este sitio,
No es seguro debatir. Reúne tú,
De todas las miríadas que trajimos, las mejores;
Diles que me mandan, antes que la tenue noche
Su sombrosa nube aparte, darme prisa
—Y conmigo todos los que ondean mi estandarte—
De camino a casa, con alada marcha al Norte,
Nuestros reales, para preparar allí
Encuentro digno a nuestro Rey,
El gran Mesías y sus nuevas tropas
Que veloz por todos los cuarteles
Piensa desfilar triunfante, dando leyes”.
»Así habló el falsario Arcángel, instilando
Influencia mala en el pecho incauto
De su amigo. Éste llama juntas,
O varias una a una, a las Regentes Potestades,