El paraíso perdido
El paraíso perdido Bajo él regentes, y les dice (así le han dicho)
Que por orden del Más Alto, antes que la noche,
Antes que la noche ahora libre el Cielo,
El gran jerárquico estandarte tiene que partir;
La causa explica sugerida y entre medio esparce
Frases vagas y palabras envidiosas que sondeen
O mancillen la entereza; mas todos obedecen
La señal acostumbrada y la voz mayor
De su gran Potentado; pues su nombre, cierto,
En los Cielos era grande y alto el rango.
Su semblante, cual la estrella matinal que guía
Al astral rebaño, les sedujo y con mentiras
Arrastró a un tercio de la celestial milicia.
Mientras tanto el Ojo Eterno, que discierne
Los pensares más abstrusos, desde el Monte santo,
Desde Lámparas de oro que arden ante Él
De noche, sin su luz vio rebelión alzarse,
Vio en quién, cómo se extendía
Entre los Vástagos del Alba, qué legión
Se apartidaba para combatir su magno edicto,
Y sonriéndole a su Unigénito así le dijo:
»“Hijo, tú en quien veo mi propia gloria
En completo resplandor, de todo mi poder el heredero:
Ahora sobre todo nos importa estar seguros