El paraíso perdido
El paraíso perdido Pues toda su milicia allí él congregó,
Fingiendo hacerlo para discutir
La magna recepción debida al Rey
Que en llegar no tardaría y, con arte calumnioso
De verdad desfigurada, de este modo les sedujo:
»“Tronos y Dominios, Principados y Virtudes, Potestades,
Si estos títulos magníficos son todavía
Más que meros títulos pues, por decreto,
Otro hay ahora que el poder entero
Toma para sí y nos eclipsa bajo el nombre
De Monarca ungido, por quien toda esta prisa,
Esta marcha a medianoche y reunión urgente aquí:
Esto es sólo para debatir de qué mejor manera,
Con qué clase de honras nuevas debe recibirse
A quien llega para recibir el homenaje de rodillas
Todavía por rendir, infame postración,
Demasiado para uno ya: duplicado ¿quién lo aguanta?,
Para uno y, además, su imagen proclamada.
Pero ¿y si ideas más bizarras levantasen
Nuestras mentes, enseñándonos a rechazar el yugo?
¿Bajaríamos la cabeza optando por doblar