El paraíso perdido
El paraíso perdido Lejos en el horizonte el Norte apareció
De extremo a extremo cual región ardiente
En belígera disposición y, ya más cerca,
Erizada de los tiesos rayos incontables
De las lanzas rígidas, los yelmos densos, y escudos
Varios con emblemas arrogantes:
Las legiones de Satán apresurándose
Con frenética premura, pues pensaban
Ese mismo día, por sorpresa o con batalla,
Conquistar el Monte del Señor, y allí en el Trono
A quien su estado le envidiaba colocar, altivo
El aspirante; mas sus planes, burdos, fatuos,
Fracasaron, aunque extraño parecía
Al principio que Ángel contra Ángel guerrease
Y en lid furiosa coincidiesen quienes coincidían
A menudo en festivales para el gozo y el amor
Unánimes, cual hijos de un gran Padre,
Alabando al Eternal Progenitor. Mas el grito
De batalla se elevó y el ruido de embestida
Al cargar las tropas terminó con los reparos.
Alto en medio de los suyos, exaltado como un Dios,
El Apóstata en su carro como el Sol mostrose,
Idolo de majestad divina, rodeado