El paraíso perdido
El paraíso perdido Nisroc[237], entre aquellas Principalidades el primero;
Como alguien escapado de la lucha cruel se alzó,
Exhausto y dolorido, la armadura destrozada
Y sombrío el ceño, respondiendo dijo:
“Libertador de nuevos Grandes, líder al libre
Goce del derecho que tenemos como Dioses;
Pero duro es para Dioses, y tarea harto desigual,
Contra armas desiguales combatir dolientes,
Contra seres indolentes, impasibles; mal, sin duda,
Del que ruina seguirá. Pues ¿de qué sirven
El valor, la fuerza impares, sofocados por el daño
Que todo lo somete y hace negligente el brazo
Más potente? Del sentido del placer, quizá,
Podamos prescindir sin lamentarnos
Y vivir contentos, que es la vida más tranquila.
Pero el dolor es la miseria más completa,
De los males el peor y, si excesivo, acaba
La paciencia. Ése, pues, que invente
Cosa más brutal con que podamos ofender
A los aún ilesos oponentes, o nos arme
Con defensa equiparable, para mí merece