El paraíso perdido
El paraíso perdido Labor no extensa nos espera: antes de la aurora
La tendremos terminada. Mientras, revivid;
Dejad el miedo; para fuerza y juicio unidos,
Nada es duro, y menos aún razón de desespero”.
»Acabó y palabras tales los mohínos rostros
Encendieron, reanimando la esperanza extenuada.
El invento a todos admiró y cada cual se sorprendía
Tanto de no ser el inventor cuan fácil parecía,
Una vez hallado, lo que no encontrado supusieran
Imposible. Alguien de tu raza, acaso,
En los días por venir, si la maldad abunda,
Alguien decidido al daño, o inspirado
Por diabólica maquinación, podría concebir
Objeto semejante para azote de los hombres
Por pecar, proclives a la guerra y mutua destrucción.
Al instante del consejo al trabajo vuelan,
Nadie quiso discutir, innumerables manos
Ya dispuestas abren de inmediato ancha brecha
En el suelo celestial y ven debajo
Los principios de Natura en su cruda
Concepción; espuma nítrica y sulfúrica
Hallaron, la mezclaron y con arte fino,
Depurada y retostada, la reducen